José Prados Osuna
José Prados Osuna nació en Atarfe el 14 de noviembre de 1950. Licenciado en Economía por la Universidad de Málaga y Suficiencia Investigadora por la Universidad de Granada. Creó en Málaga el grupo de teatro Barcarola. Especializado en finanzas, fue director general de la Caja Provincial de Ahorros de Granada. Su espíritu emprendedor tuvo como resultado la creación de diversos proyectos empresariales en el sector de la biotecnología, los cultivos marinos y la enología. En la administración pública, fue Delegado en Granada de la Consejería de Economía y Fomento de la Junta de Andalucía. En la actualidad, con el tiempo que le permite la jubilación, dedica su actividad a la agricultura y a la creación literaria, en su versión novela histórica, habiendo publicado su primera obra, Oración por una morisca, perteneciente a una tetralogía relacionada con la Edad Media, situada entre el inicio y el final de al-Ándalus. En los años de universidad logró el primer premio de poesía y segundo de prosa en los juegos florales celebrados en el Colegio Mayor Javier.
Título: El canto triste del cuervo
Sinopsis
El territorio de la Hispania romana sufrió dos invasiones, la de los pueblos bárbaros visigodos y la de los árabes. Los visigodos accedieron a la península empujados por otras tribus procedentes de territorios situados más al norte y al este, como consecuencia de la hambruna de aquellos años. No aportaron nada a la cultura y a la organización social de la que disfrutaba Hispania. El símbolo de Odín, que era el de dos cuervos que portaba en sus hombros, recordaba que ese pájaro de mal agüero picaba los ojos a los moribundos en los campos de batalla y los nobles practicaban la costumbre de sacarle los ojos a los vivos que pretendieran acceder al trono. En el transcurso de los años consiguieron hacerse con un importante tesoro procedente de los saqueos de las ciudades romanas. La invasión de los árabes de 711 fue estimulada por la expansión del islam y por el conocimiento del tesoro visigodo concentrado en la ciudad de Toledo, que fue expoliado para el enriquecimiento del califato de Damasco. La traición, la ambición, la codicia y la lujuria que envuelven a las riquezas constituyen el origen del mal y el brazo armado de la guerra.